Entrevista

Entrevista a Iker Azkoitia: "Ver mi proyecto de máster en el Top 5 de series de Prime Video España ha sido el broche de oro a un viaje alucinante de seis años"

Con una trayectoria que abarca la interpretación, la dramaturgia y la escritura audiovisual, IKER AZKOITIA (Aretxabaleta, 1987) se ha consolidado como una de las voces más versátiles y completas del panorama vasco.
 
Formado en interpretación, publicidad y guion, ha desarrollado una trayectoria multidisciplinar que abarca la actuación en televisión y teatro, así como la autoría y dirección escénica.
 
Ahora da un paso decisivo en su carrera con el estreno en Amazon Prime Video de ROMI, su primera serie como creador y coordinador de guion: una serie procedimental ambientada en Bilbao, que combina drama y misterio familiar y tiene como protagonista a una detective sorda.

Conversamos con él sobre los retos de levantar una serie desde cero, el trabajo de coordinación de guion y la escritura de personajes complejos y diversos, así como sobre su visión de la profesión y el camino que le ha llevado hasta aquí.

- Sobre ROMI y el proceso creativo -

¿Cómo nació la idea de ROMI y qué fue lo primero que tuviste claro del proyecto: el personaje, el tono o la trama?

Lo primero fue el personaje. A raíz de documentarme sobre la sordera para escribir y llevar a escena un personaje sordo para Ángela Ibáñez y, especialmente, de trabajar con ella y hacernos amigos, mi inquietud y mis ganas por conocer más a fondo la comunidad y la cultura sordas crecieron y han seguido haciéndolo desde entonces. Ángela te mira y sabe cómo estás, aunque trates de disimularlo, lee el ambiente y los cuerpos, descifra las relaciones entre miembros del elenco… su capacidad de observación y deducción me inspiraron para crear el personaje de una detective sorda. Después introduje en Romi unas dinámicas familiares y de conflicto que nacen de mis experiencias vitales. Explorarlos me ayudó a concebir su arco emocional y el de su madre, en relación a la herida familiar y la trama horizontal. 

¿Qué supuso para ti que ROMI pasara de ser un proyecto de máster a convertirse en una serie producida y estrenada en Amazon Prime Video?

El paso del marco educativo en la ESCAC al industrial supuso un alegrón bestial y, al mismo tiempo, un enorme sentimiento de responsabilidad. No me había tomado el proyecto como un trabajo de máster, lo había enfocado como mi trabajo a tiempo completo con el objetivo de lograr la luz verde de Mediaset. Una inversión tremenda de tiempo y dedicación. Por eso, cuando Vasile comunicó que ROMI era la ficción seleccionada para ser producida, sentí que todo el esfuerzo había merecido la pena. Ver ROMI en el Top 5 de series de Prime Video España ha sido el broche de oro a un viaje alucinante de seis años.
 

¿Cómo fue el proceso de desarrollo desde la página en blanco hasta la emisión? ¿Qué fases o hitos recuerdas como más decisivos?  

Recuerdo el arranque lleno de ilusión y empeño volcados por parte de las doce compañeras de máster en nuestros respectivos proyectos. El reto que supuso hacer mi primer pitch industrial ante Paolo Vasile y Arantxa Écija en las oficinas de Mediaset. La alegría cuando Pau Bacardit y Lluis Mosquera se incorporaron a mi equipo. Las ganas y la expectación en las primeras reuniones que tuve con los productores ejecutivos, Santi Botello y Tedy Villalba. El momento en el que decidieron que ejerciera como coordinador de guion, después de que escribiera el segundo capítulo y comprobaran que sí, que ahí había una serie. La llegada de Almudena Vázquez y Efrén Tarifa al equipo de guion y cómo navegamos junto a Pau por la primera mitad de la temporada.
 
Uno de los momentos más decisivos fue el impulso que dio al proceso la incorporación de Inés París, junto al guionista Alberto Úcar. Que cadena, productora, dirección y equipo fueran confiando en ROMI y en su alma, a pesar de que yo acabara de salir de un máster y aquella supusiera mi primera experiencia como guionista de ficción seriada de TV, es algo que, aún a día de hoy, me emociona mucho.
 

La protagonista es una detective sorda. ¿Qué tipo de documentación o asesoramiento realizasteis para reflejar su realidad con rigor y sensibilidad?

Leí Tu memoria en mis manos, de Pepita Cedillo, y releí El grito de la gaviota, escrito por Emmanuelle Laborit. Vi la cuarta temporada de Skam Francia y analizamos las dos temporadas de la serie This close, escrita y dirigida por sus dos actores protagonistas sordos, así como la película The sound of metal, para ver cómo habían trasladado el mundo de la sordera al medio audiovisual.
 
Conté en los primeros pasos con la asesoría de Ángela y su madre oyente. Esta fue cofundadora de ASPAS, una asociación en la que trabajó con familias con niños y niñas sordas, por lo que conocía los distintos tipos de sordera. Fue clave para entender las dinámicas que suelen darse entre progenitores oyentes y descendientes sordos, como era el caso de las protagonistas de ROMI. Por otro lado, nos reunimos con Loli Bermejo, usuaria de implante coclear, para conocer de primera mano aspectos de su día a día. Fueron procesos con los que pudimos comprender mejor la sordera postlocutiva y las diferencias entre identidad oyente e identidad sorda.  

¿Cómo trabajasteis la lengua de signos dentro del guion y la narración visual de la serie?

Acabo de empezar mi cuarto año estudiando lengua de signos en Fesorcam, pero por aquel entonces no sabía signar. Sí que comprendía que la gramática y la estructura son distintas a la oral y que debía evitar frases hechas o expresiones típicas del lenguaje oral en la escritura y edición de los diálogos signados, para facilitar la traslación a la lengua de signos. En ese sentido confié en el trabajo que más adelante haría la coach encargada de ello, además de preparar a las actrices con la lengua de signos antes y durante el rodaje.
 
Desde guion me centré en dosificar en cada capítulo la introducción de contextos e información relevante sobre el mundo de la sordera, de tal manera que el público generalista y no familiarizado con estas otras realidades pudiera ir entrando poco a poco en ellas. Traté de construir las escenas teniendo muy presentes las situaciones comunicativas concretas de Romi, de su entorno oyente (signante o no), así como de los otros dos personajes sordos y sus interacciones con los oyentes. Investigamos y propusimos un código audiovisual para representar la lectura labiofacial o las lecturas del lenguaje no verbal y las microexpresiones que lleva a cabo Romi. También trabajamos la entrada y salida de su punto de vista, intentando reflejar su manera de relacionarse con el mundo: su vivencia del silencio, lo que percibe a través del implante o a través de vibraciones…  

Como coordinador de guion, ¿cuál fue tu mayor reto al gestionar un equipo de guionistas con estilos distintos?

Al escribir como guionista en 6 de los 8 capítulos, pude ir marcando el estilo desde dentro. Además, desde el inicio tuve claro que íbamos a explorar distintos ambientes y tonos en cada caso capitular, buscando un efecto mosaico para la temporada. Para mí Bilbo, más concretamente Bilboaldea, es un conjunto muy variopinto de paisajes urbanos, costeros y rurales, de barrios elitistas, más convencionales o deprimidos, que conforman un conjunto muy colorido. Esto me inspiró a buscar que cada trama vertical tuviera un tono y estilo diferenciados y por eso traté de jugar siempre a favor los distintos estilos que aportaba cada guionista.
 
Lo que sí que viví como un reto lleno de aprendizaje fue el camino de ir recogiendo las notas en las reuniones con cadena, productora y dirección, intentando leer también entre líneas. Es como un viaje por mar en el que hay que recalcular la ruta cada poco, por la aparición de nuevas escalas por las que se ha de pasar, tormentas a la vista o corrientes que pueden aprovecharse, aunque a veces, y si te descuidas, pueden llegar a desviar el rumbo en exceso.

¿Qué lecciones te llevas de este primer gran proyecto como coordinador de guion?

La primera tiene que ver con la autoexigencia. Intenté suplir el criterio e instinto que solo te dan los años de experiencia con una carga extra de trabajo, la cual no siempre resulta del todo provechosa. También intenté aproximarme a mi idea de cómo una figura de coordinación debía llevar el proceso. Trabajando en otros desarrollos bajo el mando de otros coordinadores, me he ido dando cuenta de que cada maestrillo tiene su librillo.
 
También aprendí la importancia de saber diferenciar qué batallas tiene sentido emprender y cuáles no. Al ser primerizo, me alegro de haber tenido a mi lado a mi manager, quien me ayudó a relativizar y repensar las situaciones más desafiantes. La implicación personal con el trasfondo emocional de tu historia y la pasión contagiosa por ella son indispensables para propulsarla. Pero son más decisivas la capacidad de desapego, escucha y adaptación.  

Si tuvieras que definir en una frase el alma de ROMI, ¿cuál sería?

Hay un aprendizaje vital que ha sido muy importante para mí y que sirve de punto de encuentro entre generaciones. Es el que se da en el momento en el que haces las paces con todo aquello que te vino dado y que ha condicionado tu vida, aquello por lo que culpabas a tus progenitores y que se convierte en aceptación cuando comprendes que “lo hicieron lo mejor que pudieron dadas sus circunstancias, de la misma manera que ahora tú lo estás haciendo lo mejor que puedes”. Es una frase que me guió en el camino de reconciliación y reconexión entre los personajes de Romi y su madre, algo que trabajé desde la semilla del proyecto.

- Sobre escritura, oficio y trayectoria -

Tu trayectoria combina interpretación, música y dramaturgia. ¿De qué manera ese bagaje escénico y artístico se refleja en tu forma de construir historias y personajes para la televisión?

Cuando construyes un personaje como actor, te acercas a él sin juzgarlo e imaginas y analizas sus antecedentes, qué desea, qué necesita, qué teme, qué está dispuesto a arriesgar… propones y buscas, sin miedo. Creo que como guionista, este foco en que cada personaje tenga su propio mundo emocional me ayuda a intentar no instrumentalizarlos. También a permitirme ver por dónde pueden ir tirando y dejándome sorprender, sin que dominen tanto sobre ellos las tramas. El haber tocado y cantado en directo me lleva a concebir la armonía en la construcción como un conjunto en el que cada personaje ha de sumar en equilibrio y sin perder su respectivo color.
 
Y algo que agradezco a la dramaturgia y la dirección escénica es la posibilidad de ver la respuesta del público función tras función y probar variaciones en base a ello. El teatro es la mejor escuela para comprender los mecanismos de empatía e identificación, por qué el público decide acompañar emocionalmente a los personajes y qué expectativas se genera.  

En tu caso, ¿cómo te enfrentas al momento de la creación de personajes? ¿Parte de una idea temática, de un conflicto o de una emoción?

Suelo partir de una herida condicionante a nivel vital. Es la mejor manera que he encontrado de que la mayoría de sus decisiones tengan una serie de porqués coherentes. Creo que también me sirve como punto de partida para definir el conflicto interno del personaje protagonista y sus dualidades. Después trabajo el puzzle del dúo o trío de coprotagonistas: cuáles son los conflictos que marcarán sus arcos, así como las incompatibilidades en sus caracteres que les llevarán a chocar entre sí continuamente.
 
Por último, me centro en los secundarios: ¿cómo pueden enriquecer y complementar este puzzle? En ROMI, por ejemplo, establecí un Cuadrante de la confianza: partí de la premisa temática de los problemas de comunicación y la falta de confianza para desarrollar a los secundarios en base a su confianza en sí mismos, en los demás y en el mundo o en la vida. Así, evitaba que sus personalidades y puntos de vista se empastaran y se prestaran con más facilidad a dinámicas de conflicto y de debate moral: una es más optimista y confiada, la otra más pesimista y suspicaz, el otro cínico y utilitarista…  

Participaste en las Residencias de la Academia de Cine con Los vigilantes del sueño. ¿Qué valor crees que tienen estos programas para guionistas emergentes?

Su valor es incalculable. Tener espacio y tiempo para gestar proyectos es una gran suerte y un privilegio. Y no debería ser así. Pienso que la industria debería poner en lo más alto de la cadena de valor la labor de guion y cuidar y nutrir las voces autorales. Sin embargo, los equipos de guion no han hecho más que menguar en las últimas décadas, haciendo cada vez más complicado el acceso a las voces emergentes. Ahora, además, hay quienes contemplan la inteligencia artificial generativa como si el refrito sin alma que regurgita pudiera tener el mismo valor que la experiencia vital de un ser humano.
 
Programas como las Residencias son refugios que te permiten explorar y desarrollar tu voz autoral y, lo más importante, hacerlo en comunidad. Siento un chute de alegría cada vez que tengo noticia de los avances de los proyectos de mis compañeras y también orgullo de ser miembro de una institución tan comprometida con la creación y las nuevas miradas como lo es la Academia de Cine.  

En ROMI hay diversidad lingüística y funcional (euskera, lengua de signos, español). ¿Crees que la pluralidad lingüística puede ser una oportunidad narrativa más que un obstáculo industrial?

Absolutamente. Y creo que el hecho de que Mediaset apostara por una serie con presencia de euskera y lengua de signos puede ayudar a marcar una corriente de cambio en la ficción generalista nacional. Además de la euskalduna, la cultura sorda y su lengua son un patrimonio que se ha maltratado e invisibilizado históricamente. Por eso creo que hemos de tender hacia equipos de trabajo más diversos y plurales.
 
Actualmente tengo la suerte de formar parte de Grito, Boda y Sangre, montaje en el que trabajo como dramaturgo y adaptador. Estrenamos en Enero y será la primera producción del Centro Dramático Nacional dirigida por una persona sorda: Ángela Ibáñez. Las protagonistas, Mª José López y Emma Vallejo-Canales también son sordas, al igual que la diseñadora de vestuario y la de vídeo. Además el ayudante de dirección, la coreógrafa y yo mismo somos oyentes usuarios de lengua de signos. Me hace muy feliz poder compartir los procesos creativos y la riqueza de las distintas expresiones artísticas y culturales en un entorno de trabajo bilingüe.  

¿Qué crees que hace falta en la industria española para que se apueste más por la diversidad?

El año pasado participé en el primer curso de Coordinación de Acceso realizado en España y organizado por Residencias de la Academia de Cine y GALMA. En él profundizamos en la representación, la participación y la accesibilidad, entendiendo esta última como una manera de repensar la propia producción desde el inicio y no solo como una herramienta aplicada en la parte final de la producción. Implantar el rol de coordinación de acceso ayudará a impulsar la diversidad y el retrato de realidades infra representadas de manera cada vez más auténtica. Cuestionar lo hegemónico y lo normativo y reconocer los sesgos y dinámicas capacitistas también es clave para seguir avanzando en diversidad.

¿Qué consejo darías a los guionistas vascos y vascas que tienen una idea de serie y quieren llevarla a producción?

Primero, que valoren bien si es una historia que pueden contar en formato de largometraje. Creo que la situación actual favorece más la producción de largometrajes, especialmente en el caso de guionistas noveles. Intentar llevar la idea de una serie a producción recién entrando en la industria es un camino muy complejo y que depende de manera determinante de la coyuntura y la suerte. Si aún así tiran por formato serie, mi consejo es que lo hagan con una historia que solo ellas pueden sacar adelante, tanto por el nivel de investigación y documentación que hayan empleado para su construcción, como por el conocimiento profundo que tengan de su universo emocional y cultural. De lo contrario, se arriesgan a que sus figuras puedan ser fácilmente sustituidas por profesionales con más experiencia o a que sus voces autorales puedan quedar muy diluidas en el proceso.
 
En segundo lugar, aconsejaría que traten de crecer en compañía. Que busquen lo colectivo y lo asociativo: que se unan a GIDOI y estén al día de las convocatorias de guion. Que envíen propuestas a los distintos laboratorios y programas de mentorización que se ofrezcan. Que se unan también a Alma y que participen en las actividades de Dama, por ejemplo. Se aprende mucho de las experiencias de las compañeras y, para mí, poder contar con colegas con quienes colaborar o “hacer frontón” es fundamental.  

Y para terminar: tras el estreno de ROMI y tu trabajo en Élite, ¿qué proyectos o caminos creativos te gustaría explorar a continuación?

Me encantaría entrar en un equipo de guion en el que seguir explorando, planteando preguntas y construyendo personajes e historias en diversidad. Mientras, estoy desarrollando tres largometrajes de ficción. El guion del primero, True Crimes, ha sido seleccionado en vuestro catálogo. Se trata de una película de terror ambientada en Bilbao y protagonizada por una joven sorda de nacimiento. El guion combina el castellano y la lengua de signos y podría rodarse paralelamente en euskera. Cuento con las cartas de compromiso para la protagonista y otro personaje sordo. El segundo es un thriller rural en un contexto y entorno de personas oyentes, ambientado en Gipuzkoa y escrito en euskera. Por otro lado, me encuentro desarrollando una historia basada en hechos reales junto a mi compañera de Residencias Inbar Horesh. La protagonizan dos jóvenes originarias de Jerusalem: una israelí y la otra palestina. Ambas se conocen en Madrid y entablan una profunda amistad, la cual sería imposible en su tierra de origen.
 
Por último, ando con la coescritura y codirección junto a Ángela Ibáñez de un documental sobre la decisión de ella y su marido, también sordo, de someter a su hija a una operación de implantes cocleares a una edad temprana. Una decisión compleja llena de dudas y miedos, especialmente, para madres y padres pertenecientes a la comunidad sorda.
 
Quería despedirme agradeciendo a GIDOI el tiempo y la dedicación invertidos en la elaboración de esta entrevista. Eskerrik asko!  

Foto: Germán Mesa / SISF

______________________________________________________________________________________________________________

Más entrevistas de GIDOI: