Noticia
Entrevista a Garazi Albizua e Itxaso del Castillo, ganadoras del Premio Euskadi de Literatura 2025
Con trayectorias diversas pero un mismo vínculo con la escritura y el audiovisual, GARAZI ALBIZUA e ITXASO DEL CASTILLO se encuentran entre las galardonadas con los PREMIOS EUSKADI DE LITERATURA 2025, en las categorías de Literatura en Castellano y Ensayo en Castellano, respectivamente.
Garazi Albizua, diseñadora gráfica, guionista y escritora, ha debutado en la narrativa para adultos con Termita (Galaxia Gutenberg, 2024), una novela feroz y llena de humor negro que desmonta las convenciones sociales, familiares y literarias desde la voz irreverente de una mujer que rehúsa ser domesticada.
Por su parte, Itxaso del Castillo, profesora e investigadora en la UPV/EHU y guionista durante más de una década en EiTB, ha sido reconocida por su ensayo Mujeres furiosas. El monstruo femenino en el audiovisual de terror (UPV/EHU, 2023), una profunda reflexión sobre la representación del monstruo femenino contemporáneo y su poder subversivo en la cultura audiovisual.
Conversamos con ambas sobre sus obras premiadas y sobre su relación con la escritura y el guion, dos territorios donde desarrollan su mirada más personal y creativa.

- ENTREVISTA A GARAZI ALBIZUA -
Termita ha sido descrita como una impugnación a las convenciones sociales y también a las de la ficción. ¿Cómo nació la idea de esta novela? ¿Qué fue primero: la voz de la protagonista o el universo que habita?
Primero fue el enfado. En este caso, no tenía muy claro qué quería escribir. Lo que prendió la historia fue, como digo, una emoción, una rabia enorme que tenía que salir. De hecho, al principio no tenía pensado escribir una historia. Generalmente, cuando escribo sé qué es lo que quiero contar, no suelo lanzarme al papel en blanco sin una idea. En el caso de Termita, llego la rabia y con ella la voz. Escribir la novela ha sido descubrir esa voz, habitarla, ver el día a día que quema tanto, y narrarlo.
El vínculo entre la nieta y la abuela es central y se aleja del sentimentalismo habitual. ¿Cómo construiste esa relación tan singular? ¿Y por qué te interesaba retratar una “abuela-bicho” y romper con el cliché de la figura protectora y dulce de las abuelas?
La protagonista está hasta las narices de no aparecer en ninguna referencia normativa cotidiana. Y así es también su relación con la abuela. Es de ella, es real. Es una relación que se da en situaciones precarias, con historias duras a la espalda. El lenguaje, las escenas y el microcosmos que habitan distan mucho del mundo feliz de los anuncios de Coca-cola. La abuela (o madre) no va a estar horneando unas galletas con un delantal impoluto la noche de Navidad, mientras el señor o padre lee el periódico y las crías juegan con un tren de madera bajo el árbol. La abuela no va a ser calor cómodo y agradable que cobija a su familia con una sonrisa en el rostro. Pero aún y todo la abuela sí va a ser cobijo para la nieta. En su entorno roto, oxidado, lleno de polvo, de ausencias. Porque el no salir en los anuncios de las marquesinas de autobuses no significa que no existamos. La protagonista de Termita existe y muestra cómo es su vida, habitual, normal pero no normativa. Y ahí es donde construyo esa relación nieta-abuela.
Hay en la novela una crítica feroz a la precariedad laboral, a la soledad, al capitalismo emocional. ¿Dirías que Termita es también una novela política?
Lo personal es político, ¿no? Pienso que el día a día de Termita es consecuencia derivada de una sociedad capitalista, capacista, neoliberal. Pero no escribo con intención de hacer discurso. Muestro una historia con la que creo es sencillo de empatizar, si además esa historia pica un poco o remueve, fantástico. Pero el objetivo era tirar de esa rabia para saber qué era lo que la ocasionaba, y así han nacido la abuela, La Jose y la protagonista.
El tono punk, la ironía y el humor oscuro atraviesan el texto. ¿Qué función tienen el humor y la rabia en tu escritura?
No soy consciente de darles un papel. Me gusta el humor negro, me gusta leer textos que son algo macarras y también textos que tienen un dulzura rabiosa. Recuerdo leer a Carver de adolescente y subrayar escenas decadentes que me resultaban superinteresantes. O leer, ahora, los cuentos de Anna Starobinets y llenarlos de post-its.
Además el humor negro y la ironía dan distancia. Y para diferenciar bien personajes y autora me parecen recursos que funcionan genial. Me permiten indagar en la materia corroída sin herirme.
¿Cómo fue el proceso de escritura? ¿Trabajas desde una estructura previa o dejas que la voz narrativa te guíe?
En este caso ha sido largo. Escribí el borrador de tirón. Pocas veces tengo tanto tiempo como para dedicarme días a un texto. Generalmente, escribo bastante fragmentado. Pero el primer borrador de Termita lo escribí de vacaciones y pude escribir de corrido. Luego lo he trabajado muchísimo. En total he estado cerca de dos años mirando, reescribiendo, sumando y quitando escenas del texto.
Para mí la voz narrativa es muy importante. Y con Termita me ha pasado que al ser tan potente se me ha ido un poco de las manos y me cuesta ahora escribir otra voz no contaminada por este personaje. Así que ahora estoy más centrada en encontrar el pulso de la historia, la pausa. Por una temporada me voy a alejar de personajes en primera persona.
También eres guionista de cómic y de podcast. ¿Cómo influye tu experiencia en guion en tu escritura literaria? ¿Y qué te aporta la literatura a la hora de escribir guiones?
El cómic me flipa. Siempre. Leo mucho cómic. Para mí es un género en el que el silencio y el ritmo son los grandes protagonistas. Me encanta cuando llego a esas historias gráficas en las que se calla el texto y la imagen cuenta sola. Saber qué contar a través de la imagen y qué a través del texto es uno de los ejercicios que más me interesan cuando hago guion de cómic. Y creo que la construcción de escenas de mi narrativa bebe mucho de ello.
El podcast es un terreno que estoy explorando poco a poco. Me llama mucho la atención encontrar ese pulso que va a marcar la narración sonora. Ver qué lo conforma, qué partes toman importancia en cada momento y por qué.
Pero al final todo es literatura. Hace unos cuantos años ya, en una entrevista en un directo que le hizo Idoia Carramiñana a Leire Bilbao, dentro del podcast Ahots planeta que llevabamos ldoia y yo, Leire dijo que la poesía es el lugar donde sucede todo. Creo que esa frase la podemos extrapolar a la literatura. La literatura es esa materia plástica con la que podemos crear todo. Y ese todo puede venir de mil formas ya sea vía audio, imagen, texto.
Termita juega con las elipsis y los silencios. ¿Dirías que hay algo de lenguaje audiovisual en esa forma fragmentaria?
Supongo que sí. Creo que he respondido parte de esta pregunta en la anterior, ja,ja, ja.
Sí, Termita tiene un montón de agujeros. Se come la historia, cuenta solo lo necesario, y a veces, puede que incluso algo menos. No me gustan las historias en las que te dicen el por qué de manera literal. Creo que si se escribe una razón en un texto, debe tener un peso narrativo especial. Debe ser punto de inflexión, suponer algo en toda la historia. Si no, para mí le resta vivacidad, capacidad narrativa.
¿Qué autores o autoras sientes que han influido en tu manera de escribir o en el espíritu de Termita?
Dubravka Ugrešić me encanta. Me gusta mucho cómo a veces entrelaza mitología y realidad precaria. Como si la precariedad al mezclarse con narraciones míticas se elevase de categoría.
La mitología romana en su momento era la autoridad. Algo de lo que nadie dudaba. Pienso que cuando se entrelaza bien mitología con aquello cotidiano que queremos contar, se le dota en parte de esa verdad universal. Y eso Dubravca lo hace maravillosamente bien. En Termita la protagonista está habitada por monstruos mitológicos que validan su hambre, deseo, fuerza y curiosidad. Y creo que eso me ha venido de leer a Dubravka Ugrešić, Anna Starobinets y Ana Blandiana.

- ENTREVISTA A ITXASO DEL CASTILLO
Mujeres furiosas es un título tan potente como sugerente. ¿Cómo nació la idea de investigar la figura del monstruo femenino en el cine de terror? ¿Qué te llevó a fijarte en la reciente “feminización del monstruo”? ¿Hubo alguna película o escena concreta que te hiciera pensar “aquí hay algo que merece ser analizado”?
Yo comienzo a pensar en investigar la relación entre cine de terror y mujeres, pero es demasiado amplia, así que me aconsejan elegir: directoras, audiencia o contenido. Y me fijo en este último apartado, pero no tanto en las heroínas sino en cómo el monstruo había sido sustituido por la monstrua. Cuando quiero leer lo publicado al respecto me topo con Barbara Creed y su femenino-monstruoso, la monstruosidad que radica en la sexualidad, en la genitalidad femenina como lugar castrador y generador de vida, un rollo que habla más sobre los hombres que sobre las mujeres. Yo intuyo que eso no va por ahí, que las películas han cambiado. De hecho, me fijo en dos películas que luego no he incluido en el libro. Una es Audition, de Hideo Yamamoto, de 1999, en la que un productor monta un casting falso para echarse novia, y la elegida resulta ser una psicópata. Me gustó porque ella era extremadamente cruel, se recreaba en la distorsión y castigo del cuerpo que, sin ser sobrenatural, era llamativa y porque él, aun siendo un buen hombre, de alguna manera se lo merecía por abusar de su posición de poder. Esta especie de venganza es común a las películas con monstruas, porque las mujeres llevamos mucho tiempo soportando el abuso y la discriminación y ellas tienen el poder o la fuerza de llevarla a cabo. Otra película que me hizo plantearme que era un nuevo marco fue Vagina dentata (Mitchell Lichtenstein, 2007) en el que a la protagonista tiene dientes en la vagina, esto es, el miedo masculino es real. Está hecha en clave irónica y de género, la protagonista es muy ingenua y todos quieren abusar de ella, pero reciben su castigo. Creo que ver una peli que se riera de toda esa teoría académica, del monstruoso-femenino, me hizo pensar que había que investigar un poco.
El ensayo recorre figuras como la mujer-loba, la vampira o la madre monstruosa. ¿Cuál de estas “monstruas” consideras más representativa del momento actual y por qué?
Hasta hace un par de años la bruja ha sido el monstruo más representativo porque brujas y feministas están vinculadas de las sufragistas, y el movimiento #MeToo las hizo resurgir.
Creo que la maternidad es uno de los tabús más enraizados de nuestra cultura y seguirá produciendo monstruas.
No creo que sea el momento de las mujeres-loba ni las vampiras, pero creo que vamos a ver fantasmas. Estamos en un momento de mucha nostalgia, miramos constantemente al pasado, y las fantasmas, detenidas en el tiempo por un hecho traumático, necesitan volver para solucionarlo (o para revivirlo eternamente con nosotras). Además, ahora hay un cine social vinculado a los espectros, relacionado con los migrantes, gente a la que no vemos aunque estén ahí, que denuncia las injusticias de guerras y la indiferencia del Norte rico. Me atrevería a decir que también van a venir caníbales. El capitalismo es cada vez más salvaje y el usar al otro puede transformarse perfectamente en devorarlo.
Muchas de las obras analizadas están dirigidas o escritas por mujeres. ¿Crees que esa autoría femenina cambia la manera en que el cine representa la monstruosidad?
Sin duda. Ninguna mujer pondría a una vampiresa pechugona a las órdenes de un vampiro voyeur como en las producciones de la Hammer: ¿quién se cree eso? La monstrua debe de hacer lo que nosotras no podemos y, a la vez, encarnar lo que tememos.
En tu análisis, el cuerpo tiene un papel central. ¿Qué aporta la fenomenología feminista a la comprensión del cuerpo femenino en el cine de terror?
Creo que hay un cambio de paradigma también en el campo del análisis fílmico, en lo que significa el cine. Estamos en un momento en el que el cine ya no se entiende como un placer visual en el que el espectador tiene una distancia respecto al film, ni tampoco un placer mental en la búsqueda de significado, sino una experiencia sensorial que se aprecia con todo el cuerpo de forma indivisible: visual, auditivo, pero mediante un ejercicio de sinestesia, también es capaz de apelar al tacto, y demás sentidos. Son teorías que nacen de la fenomenología y que las postulan mayoritariamente mujeres (Vivian Sochback, Laura Marks,…). Creo que el cine de terror es el género que necesita de este marco de análisis porque es el que te habla desde la extrañeza de lo corporal (metamorfosis, fragmentación, destrucción) a tu cuerpo como espectador, que se asusta antes de que puedas pensarlo, que vive esa experiencia desde la corporalidad.
Hablas de un “nuevo poder” del monstruo femenino, no basado en la seducción sino en la violencia. ¿Qué nos dice este cambio sobre el lugar de las mujeres en la cultura contemporánea?
Creo que la representación de la mujer ya no puede soportar más la sexualización de los cuerpos de las mujeres ni la constante victimización. Cuando pongo un thriller y veo que una joven ha sido asesinada, violada o desaparecida cuando volvía de noche a casa, me enfado. ¿Por qué insistir e insistir en que somos presas de caza? Me interesan más representaciones de vampiras con chador que devoran proxenetas, que caminan por las calles oscuras sin miedo.
¿Te sorprendió algo durante la investigación, alguna conclusión a la que no esperabas llegar?
Pensaba que lo sexual iba a tener más peso. Halberstam mantiene que desde el siglo XIX el monstruo incluye categorías problemáticas sobre clase social, procedencia, género, sexualidad. Drácula, por ejemplo, de Bram Stoker es un aristócrata extranjero de sexualidad insaciable; o Carmilla, la primera vampira, era temible por su lesbianismo. Hoy en día lo sexual, que fue el elemento más recurrente en el siglo XX, ha desaparecido y ahora todo versa sobre el género: qué mandatos sociales y corporales definen la feminidad y la masculinidad.
¿Crees que el audiovisual actual está incorporando ya estas nuevas miradas sobre lo femenino y lo monstruoso?
Sí, sin duda. Creo que hay una reivindicación del monstruo porque es más libre, más complejo y divertido que la gente “normal”. Ha perdido su carácter más repulsivo y ha ganado atractivo, está más cerca del superhéroe con capa que de quién pueblan nuestras pesadillas. Pero sin ser tan sexistas como los superhéroes tradicionales.
Si pudieras trasladar tu investigación a un proyecto de ficción, ¿qué tipo de “monstrua” te gustaría escribir o dirigir?
Me gustan las vampiras porque son versátiles: vuelan, tienen superfuerza, aman la noche y, sobre todo, no mueren nunca. Las veo como una monstrua que no quiere elegir hogar, transnacional, siempre de un lugar a otro. Creo que una vampira migrante puede ser una gran historia.

Más entrevistas de GIDOI:
- Aroa Fernandez "Helduak Gara" filmeko gidoilariari elkarrizketa, Euskal Autore Emakumeentzako Film Laburren I. Gidoi Lehiaketa Gidoi Onenaren Saria.
- Julene Aranburu gidoigileari elkarrizketa: "Sketxak idaztea sprint bat da, telesail bat idaztea maratoia".
- Entrevista a Anny Estrada: "Quería personajes bellos, pero olvidados por ellos mismos y por el mundo"
- Entrevista a Borja Cobeaga: "Me interesa más la pereza como tema que los héroes"
- Xabier Zabaleta gidoigileari elkarrizketa: "Emozioak ardatz direnean, mundu osoak ulertzen ditu"
- Jose Mari Goenagari elkarrizketa: "'Maspalomas'-ek orainarte hainbeste erakutsi ez den errealitate bat erakutsi nahi du"
- Entrevista a Iker Azkoitia: "Ver mi proyecto de máster en el Top 5 de series de Prime Video España ha sido el broche de oro a un viaje alucinante de seis años"
Por Coordinación

